Nuestra niña interior representa la parte de nosotras mismas que guarda intacta las experiencias buenas o malas que vivimos entre los tres y los cinco años de edad. Estas experiencias regulan nuestro día a día, desde lo más profundo del inconsciente. Esto ocurre naturalmente y de manera invisible.
Tu niña interior engloba muchos aspectos: cuestiones que aceptaste como verdades universales porque no conocías otra cosa, algunas heridas que te obligaron a construir tus primeras corazas de protección, y fórmulas con respuestas que aprendiste a utilizar.
En resumen, tu niña interna también guarda tesoros increíbles, ya que recuerda y te muestra la potencialidad de aquello que viniste a hacer, el mundo que soñabas de pequeña.